Bonus

Bonus - Retribuciones de funcionariosEmpezaré pidiendo perdón dado que me parece que voy a pisar algún que otro callo. Y no debería ser así, pues no debemos olvidar el dicho popular español “El que se pica ajos come”. A lo que voy a aludir es al, a mi juicio, defectuoso diseño de un sistema retributivo que se referencia a parámetros inconvenientes.

                Me estoy refiriendo al acuerdo alcanzado entre la AEAT y los sindicatos, en virtud del cual se aumentan hasta un 38% las retribuciones de los funcionarios de la Agencia en concepto de productividad, exigiendo entre otras cosas, el alcanzar determinados niveles de incrementos de recaudación. Este sistema no es nuevo, lleva varios años funcionando pero como digo, para 2018 ha experimentado un cambio cuantitativo importante.

                Aprecio varios problemas. En primer lugar un funcionario puede hacer magníficos trabajos de comprobación de los que no resulte cantidad alguna a ingresar o bien cantidades nimias y ello no es razón para que se penalice al sistema por considerarlo poco productivo. Se trata de comprobar, no de recaudar a cualquier precio y el sistema favorece esa tentación. La carne es débil. Es algo así como si retribuyéramos a los jueces en función del número de personas que enviaran a prisión. Me parecería bien que a un funcionario se le exigiera sacar adelante un determinado número de expedientes puntuados según su mayor o menor complejidad, pero referenciarlo a la recaudación obtenida, repito, me parece inadecuado.

                Y por otra parte habría que hacer una especie de valoración en diferido de las actuaciones ¿qué ocurre con aquellas actuaciones que terminan en los Tribunales y estos, ya sea en vía Económico-Administrativa o Contenciosa acaban dando la razón al contribuyente? Porque no son cuatro casos aislados. Se estima que ahora mismo en los colapsados Tribunales Económico-Administrativos penden de resolución unas 300.000 reclamaciones (desde 2007 a 2014 aumentaron un 64%) de las cuales, si sigue la tendencia podrían ser estimadas alrededor de 120.000. ¿Puede tener esto algo que ver con esa barbaridad de poder ser condenado “en costas” en esta vía? Otro día escribiré sobre ello. De las pendientes en la jurisdicción contenciosa no tengo datos pero visto lo que están tardando los Tribunales en resolver, tampoco deben ser pocas.

                En definitiva, el sistema estimula lo que ya viene siendo una constante: la persecución inmisericorde del contribuyente y el consiguiente aumento de la litigiosidad que alcanza niveles alarmantes. Hace años, una inspectora de Málaga, luego llamada a más altas funciones, situó a una empresa al borde de la desaparición incoándole una cuantiosa acta que firmamos en disconformidad dándonos la razón el TEARA (ni siquiera fue necesario llegar a los Tribunales ordinarios) y anulándola. Claro, en cuanto tuve ocasión fui a verla y se lo dije. Estaba desayunando, me sonrió, me dio la enhorabuena… y siguió con la tostada. Es lo que tiene.

 

                                                                                              Rubén Candela Ramos

                                                                                          Asesor fiscal | Economista

 

 Publicado: Diario Sur | 25 de febrero de 2018